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Gestor de Paz del gobierno Petro asesinó al precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay

Gestor de Paz del gobierno Petro asesinó al precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay

Un escándalo de proporciones mayúsculas sacude la política de “Paz Total” del Gobierno Nacional. Las recientes confesiones judiciales sobre el magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, perpetrado el 7 de junio del año pasado en Bogotá, han dejado al descubierto una verdad indignante: la orden de asesinar al líder político fue impartida por un hombre que ostentaba el título de gestor de paz otorgado por la administración de Gustavo Petro.


Se trata de José Aldinever Sierra Sabogal, alias ‘Zarco Aldinever’, un alto mando de la Segunda Marquetalia (disidencia de las FARC) y hombre de confianza de Iván Márquez, quien pasó de sentarse en la mesa de negociación a ser el autor intelectual comprobado de uno de los crímenes políticos más graves de los últimos años en Colombia.


De la mesa de diálogos a coordinar un magnicidio

El papel de ‘Zarco Aldinever’ pone contra las cuerdas los mecanismos de verificación del Gobierno. El 28 de febrero de 2024, a través de la Resolución 065 de la Presidencia de la República, este jefe guerrillero fue reconocido oficialmente como representante y negociador de la Segunda Marquetalia. Su supuesta misión era facilitar acercamientos y avanzar en la desmovilización de la estructura armada.


Sin embargo, mientras gozaba de este estatus político y de los beneficios de la "Paz Total", ‘Zarco Aldinever’ —conocido en la clandestinidad como "el man de la moneda"— estaba coordinando y financiando operaciones de sicariato de alto impacto.


Aunque meses después el proceso de paz con esta facción se fracturó y el Gobierno le retiró el estatus reactivando sus órdenes de captura, el daño ya estaba hecho. Su señalamiento directo en el expediente de Uribe Turbay evidencia la peligrosa coexistencia de los diálogos de paz con la planificación de actos de terrorismo urbano.


La confesión que destapó la red criminal

El caso dio un giro definitivo gracias a la confesión de Simeone Pérez Marroquín, alias ‘el Viejo’, uno de los eslabones logísticos del atentado. Según su relato ante la Fiscalía General de la Nación, la Segunda Marquetalia ofreció un pago de 1.000 millones de pesos por la cabeza del político, con una condición innegociable: el pago solo se haría si Uribe Turbay moría. Además, disponían de un fondo de hasta 600 millones de pesos adicionales para sobornar a la justicia o silenciar testigos.


La orden directa bajó desde ‘Zarco Aldinever’ a través de una estricta cadena de mando:

  • Alias ‘Yako’ (Enlace y Coordinador Operativo): Fue el encargado de transmitir la orden de la cúpula, contactar a los sicarios en Bogotá y presionar para que el crimen se ejecutara "sí o sí". Actualmente, se presume que huyó a Venezuela.

  • Alias ‘el Viejo’ (Planificador): Realizó labores de inteligencia, asistiendo a eventos públicos en salones comunales para identificar y fotografiar al senador.

  • Alias ‘el Costeño’ y alias ‘Chipi’ (Coordinadores logísticos): Fueron los responsables de organizar el engranaje final, incluyendo el reclutamiento del menor de edad que haló el gatillo.

  • Alias ‘Gabriela’: Encargada de entregar el arma, la cual había sido modificada previamente para disparar en ráfaga.


La "Hora Cero" en Bogotá

El magnicidio fue fríamente calculado. Tras un primer intento fallido en el barrio Villa Amalia —abortado porque el senador no asistió al evento—, la operación se reprogramó.

El día definitivo, alias ‘Yako’ activó la "hora cero" citando a los implicados en el parque El Golfito, en la localidad de Fontibón. Minutos antes del ataque, se realizaron videollamadas para ajustar los últimos detalles. Con la orden final de “hágale”, el menor reclutado ejecutó el ataque, reportando poco después a sus superiores: “Ya fue”.


Hoy, el principal determinador de este crimen no podrá responder ante la justicia. Alias ‘Zarco Aldinever’ fue asesinado meses después del atentado en medio de confrontaciones armadas en la frontera. No obstante, su participación deja una mancha indeleble en la política de sometimiento del actual gobierno y reaviva el temor por la vulnerabilidad de la democracia colombiana frente a estructuras criminales que se escudan en los procesos de paz.


NOTA INFORMATIVA

LA REACCIÓN PRENSA

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